Lamarmar es conducida hacia la salida por un sanitario en una silla de
ruedas, Ripley la acompaña con una bolsa de papel en la mano. Ambos salen muy
serios. Ella no comprende nada y él
menos, pero la experiencia le dicta que pisan terrenos resbaladizos, se
siente vigilado, observado en cada movimiento que realiza. De haber querido
atentar contra él o ellos lo podían haber hecho en cualquier momento, luego les
interesa otra cosa, desean saber algo más.
Al llegar a la altura de la calle, el sanitario ayuda a la señora Pons
para que se levante y se despide de ambos con una sonrisa. En ese preciso
momento comienza el tiroteo. Ripley cubre a Lamarmar y la obliga a echarse al
suelo, saca su colt y procuran escudarse del ataque tras una columna. Una
furgoneta arranca precipitadamente arrojando octavillas por la calle. Ráfagas
de ametralladora rompen la mañana de Beirut.
El agente dejó pasar a varios taxis y cuando lo consideró oportuno lo
paró. Se trataba de un desvencijado Peugeot 505 conducido por una mujer
musulmana. Tras subirse ella preguntó: ¿Dónde quiere que la lleve? Y Ripley respondió: -Llévenos donde nadie
decide. Sin mediar ninguna otra palabra la conductora aceleró y se perdió en el
fragor del tráfico de Beirut.Un buen rato después se acercaban a la puerta de un edificio tiroteado y desvencijado que en su primer piso todavía mantenía el rótulo de PENSIÓN HARUK
¿Pensión Haruk? -Murmuró Lamarmar.
¿Te recuerda algo, has oído ese nombre antes? Ella movió la cabeza para
pronunciar de nuevo: Haruk, Haruk. No, no recuerdo nada Ripley, lo siento. No
te preocupes Lamarmar. –Asentía su compañero.
Una vez dentro de la habitación pusieron sobre la cama una de las
octavillas en hebreo. No entendían nada. Llamaron a la mujer y le pidieron que
tradujese el texto. Madam Haruk sonrió y leyendo el papel les dijo: MALDITOS
CRISTIANOS NO PENSÉIS QUE OS IRÉIS DEL LÍBANO SIN PAGAR POR VUESTROS PECADOS.
FIRMADO: EJÉRCITO SIMBIÓTICO HEBREO.
¿Conoce a esa organización señora? -¿Qué si he oído hablar de esta
gente antes? Pues sí, se trata del brazo armado de los temibles copipegas, son
expertos rastreadores de todas las comunicaciones de Oriente Medio, su crueldad
no tiene límites. ¿Dónde ha encontrado esta octavilla? –No se preocupe
–Respondió Ripley. Estaba tirada en el
suelo y la recogí. ¿Los copipegas qué nombre tan extraño?


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