La monja haitiana llamó a la puerta con una bolsa de basura en la mano izquierda que colocó sobre la cama deshecha y se retiró. Pons miró en su interior con un par de dedos para no mancharse y solo vio un saco vació. –Vaya gente rara que son las monjas. Lo mismo están engrasando pistolas que aparecen silenciosamente con un saco como si fuese la octava maravilla del mundo.
La hermana superiora se hizo la encontradiza con Pons y se dirigió a ella. –Veo que ya ha recibido su traje para la boda. –Pues no hermana, vino la monja de Haití y dejó un saco sobre mi cama pero aparte de eso nada más. La superiora abrió los brazos para decir: -Hija mía, ése es su vestido para la boda. –Oiga, piensa casarme vestida con un saco. –Es que somos monjas. Para nosotras el mundo no tiene validez, nos entregamos a la experimentación y la búsqueda de los ocho círculos concéntricos del amor. Lugar donde estamos en paz con dios y con Hacienda. Lamarmar la interrumpió. –Me parece muy bien. Me da lo mismo ocho que ochenta pero qué pinto yo en esta comedia.
Resignada, se dirigió a la habitación y tras pedir unas tijeras propinó tres cortes al saco. En ese momento, la haitiana la tomó de la mano y en el salón la esperaban la superiora y Ripley. El portátil estaba en Skype. –Gracias por acudir tan rápidamente hermana. –Saludó la monja. Mi primo está a punto de llegar para celebrar la ceremonia que yo presidiré, dada la premura de tiempo que nos acucia. Bien, aquí está. Giuseppe'm tuo cugino Edvige e qui è Miss Lamarmar molto felice di sposarti. Uniformi guida il suo folle.
Dígale cualquier cosa querida. Hola. Dijo Lamarmar. Para inmediatamente contestarle el primo: Ciao il mio nome è Giuseppe Lamar e sono molto felice di sposarti. Sono già fuori delle Guardie Svizzere di Sua Santità il Papa. E 'un peccato non è possibile modificare la guardia ad essere presente al nostro matrimonio. In ogni caso, Skype è anche un buon modo. Ho vestito la divisa di dare solennità all'atto.
Qué detalle el haberse vestido con su uniforme de gala dijo Ripley. La monja se dirigió a la minicámara y dijo en italiano: Giuseppe è con tutta la forza del vostro ugello Guardie svizzere e la potenza del vostro denaro risparmiato nel Banco Ambrosiano di Lamarmar. Giuseppe contestó. Sì voglio sposare, anzi, hanno bisogno di sposarsi e presto o mettermi in prigione domani.
Y tú Lamarmar, consientes en casarte con Giuseppe. A Lamarmar no le salía la voz del cuerpo, así que respondió Ripley por ella: Está muy contenta, toda su vida añoró casarse con un cabo de la Guardia Suiza de su Santidad el Papa. Vamos que la emoción la embarga y dice que sí.
La foto, hay que hacer una fotografía de este momento tan tierno. Hermana que salgamos todos muy bien. La novia está llorando de emoción.
Siempre dije que este Ripley es un cabronazo. Pensó Lamarmar. Y lo peor es la foto vestida con un saco de patatas, una monja y el capullo éste a mi lado. Me estoy cargando mi reputación.
Gracias por estar en el día de la FE, si te parece bien como no sé con que rincón participas, en la última de mis entradas me lo puedes decir en un comentario.
ResponderEliminarGracias y te dejo un abrazo.
ya te conteso por mail ,, vale? , gracias por leernos
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